Cuatros paredes de diferentes colores con dibujos animados, rodeaban a Carlos González, quien no podía moverse de la cama por el permanente dolor en el colon que lo azotaba minuto a minuto. Apenas era un niño de 10 años, que deseaba jugar junto a los demás niños.
Descripción
“El colon es el intestino grueso, es la parte más inferior del aparato digestivo, el intestino es un órgano largo, tubular que consta del intestino delgado, el colon (intestino grueso) y el recto (el colon próximo al ano). Después de tragar el alimento, comienza a ser digerido en el estómago que lo vacía al intestino delgado, donde los alimentos se absorben. El resto se mueve a través colon al recto y se expulsa del cuerpo. El colon y el recto absorben el agua y forman las heces reteniéndolas hasta expulsarlas, así que cualquier dolor que se presente en el colon afecta los órganos con que este trabaja y por supuesto impide la movilidad del paciente”, explicó el doctor Joaquín Resa de la clínica El valle del sector amparo ante la situación que vivió Carlos hace 48 años.
Relato
“No podía moverme, me llevaban cargado para el baño, me podía mecates en el techo, entonces yo me podía parar un poquito pa” yo me dio comer.Miraba por la ventana de mi cuarto a los otros niños jugar a trompo, metras, pelotas, yo no podía jugar y me daba mucha tristeza”, contó Carlos. Familiares y amigos desesperados, con nostalgia, tristeza permanecían alrededor de la habitación en espera de la respuesta del medico que examinaba diariamente al infante. “ya todo esta perdido no hay nada que hacer con el niño”, explicaba detalladamente el doctor Abrahán a sus seres mas a llegados, en medio de tanta melancolía que acontecía en ese momento. Para la medicina no existía remedio que aliviara el dolor de colon, pero muy diferente pensaba María carmen la abuela de Carlos, quien todos lo días antes que se asomara el sol y los gallos cantaran, ella encendía una velita al bulto de yeso que tenia la figura del doctor José Gregorio Hernández, a quien le pedía con devoción y fè por la recuperación de su nieto.
Creencias Religiosas
“Mi abuela era una mujer muy buena y devota del doctor José Gregorio Hernández, ella me encontró hablando con una persona como a las cuatro y media de la mañana, mama me oyó se paro y esa persona era el doctor.Tuve una conversación con el, me dijo, tu te vas a curar, te vas a salvar, hoy mismo te vas a levantar, bueno eso fue como a las cuatro y media de la mañana, ya a las ocho me levante” El frío de las 4 de la mañana se hacia más intenso en la habitación de Carlos, él sintió que alguien se sentó a su lado, diciéndole que se iba a levantarse, caminar, bañar solo, se iba a curar.Antes que los gallos se despertaran, Carlos podía moverse, grito fuertemente, ¡un milagro!, todos corrieron al cuarto para ver que sucedía, sorprendido quedaron cuando vieron a Carlos fuera de la cama, levantado y con un mejor semblante en su rostro, era evidente que era un milagro. Lagrimas brotaban de los ojos de María Carmen, ella sabia quien había curado a su nieto. La inmensa fé de María Carmen al siervo de dios José Gregorio Hernández, salvó la vida de Carlos.
José Gregorio Hernández Cisneros
Nació en Isnotú, Trujillo, 26 de octubre de 1864 y murió en Caracas el 29 de Junio de 1919. Fue un médico y científico venezolano, solidario con los más necesitados, tanto que muchos venezolanos lo consideran un santo a pesar de no estar beatificado por la Iglesia Católica y de no ejercer efectivamente un cargo clerical. Murió de forma trágica, cuando golpeado por un automóvil, cae al suelo y se golpea la cabeza con el borde de la acera, en la esquina de Amadores, La Pastora, Caracas, Venezuela, pueblo hoy integrado en Caracas. Actualmente está en proceso de beatificación y canonización, logrando en el año 1986, que el Papa Juan Pablo II lo declarara "Venerable".
“58 años Vivo”
En la actualidad tiene 58 años, una de las promesas al santo es visitar las tierras don este nació el doctor José Gregorio Hernández Su creencia religiosa se inclina hacia este doctor quien salvo su vida a los 10 años y aun lo continua haciendo, ya que día a día le pide el milagro de mantenerlo vivo junto a sus seres queridos. Carlos González al expresar este relato, sus ojos se aguarapan, su rostro se enrojece y su voz se emociona.
Nairobis Urdaneta